El abstencionismo electoral en Colima (Parte 1).

Habitualmente  las elecciones federales  intermedias se caracterizan por una baja participación ciudadana en la votación, pierden el interés al no tener en la boleta la presidencia o el senado, los cargos de mayor envergadura en el país. Sin embargo, las elecciones de 2021 despertaron una expectativa singular, y quizá pudieron haber sido la  excepción por las circunstancias especiales de crispación política por las que atraviesa el país, derivado de la Pandemia COVID-19, por lo que ahora, sí se esperaba que la gente abandonara la apatía y disminuyera su ausencia en las casillas electorales.

El abstencionismo electoral es el fenómeno más amplio de la apatía participativa. Es un indicador de la participación, muestra el porcentaje de los no votantes sobre el total de los que tienen derecho de voto[1].

Hablaremos del abstencionismo en el estado de Colima como referente histórico, tomaremos la elección de 2005, en el que la  intervención de la ciudadanía del estado de Colima en la votación extraordinaria a gobernador del 2005 nos dice que de un total de 386 mil 535 electores a  nivel estatal, solo 213 mil 244 fueron los que votaron;  esto significa que el 44.83 %  se abstuvo de hacerlo, lo que nos dice  que la ciudadanía no está saliendo a votar por cuestiones externas a él  mismo, es decir, que todos los actores y factores  participantes en las campañas son los causantes  de que la gente se desanime y no vote, aunado  a esto la falta de una legislación que señale de manera clara la sanción por no cumplir con este derecho y obligación como ciudadano.

El porcentaje que se considera aceptable de votación  es del 63% de la población, es decir,  2/3  partes sean los que tomen la decisión, pues no resulta del todo suficiente que la diferencia entre los que eligen y los que no, es casi el mismo y no se demuestra una verdadera mayoría.

Las elecciones  extraordinarias de  Colima en 2005  se desarrollaron  el domingo 10 de abril,  fueron realizadas en un caso excepcional, debido a que eran las terceras elecciones en tres años para elegir el mismo cargo y las segundas extraordinarias, efectuadas debido al fallecimiento del gobernador Gustavo Vázquez Montes, durante los primeros dos años de su periodo gubernamental en los que  la Constitución local estipula que se deben de convocar nuevas elecciones.

El comportamiento electoral por municipio, desde el año 1994 se registra buena participación por parte de la ciudadanía, pero conforme pasa el tiempo se va ampliando el fenómeno del abstencionismo local, como notamos el año más crítico es 2005, donde se rebasa en algunos municipios al 50% de la abstención, lo cual resulta alarmante dentro de nuestro sistema democrático de participación.

Se observa un incremento constante  de no participación  por parte del electorado de los 10 municipios del estado desde 1994 hasta 2006.

En particular, Manzanillo siendo el municipio más grande, tiene el 50%  de abstencionismo; por su parte, Tecomán del año  1994 a  1997 presenta un aumento en un  80% de abstencionismo. Finalmente se observa que el municipio de Colima siendo la capital ha presentado el menor índice de abstencionismo en comparación con los demás municipios. Esto nos indica la debilidad de nuestra democracia en el sentido de la credibilidad y legitimidad hacia el votado por parte de los ciudadanos, ya que es favorecido por una minoría que jamás se comparará con ese grueso de la población que no se preocupa por ir a votar y decidir, pero que si es partícipe de la evaluación insensible y constante del funcionario, lo que finalmente  repercute en la vida democrática del Estado.

Por esto, es pertinente conocer el  fenómeno del abstencionismo en el estado  de Colima, pues se puede presentar una conducta permanente en el electorado, que elección con elección no ejerce su derecho ciudadano de elegir a sus representantes. Aunado a esto en el contexto actual  la democracia es cuestionada fuertemente  a la par de la pertinencia y legitimidad de las instituciones y órganos electorales vigentes, es decir México está inmerso en un proceso de democratización, en donde la sociedad ya exige y demanda de los actores públicos.

La sociedad demanda que los actores políticos se adecuen a los tiempos, que dejen a un lado sus intereses particulares, los ataques, los desgastes y todo aquello que daña tanto a la sociedad como a la institución partidista a la que pertenecen.

Karina Yesenia Manzo Álvarez: Lic. En Admón. Pública y Ciencia Política


[1] http://www.iidh.ed.cr/comunidades/redelectoral/docs/red_diccionario/abstencionismo.htm Abstencionismo #

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